domingo, 13 de junio de 2010

La mujer y su misterio.

Tsuri Chávez Gómez

Taller de investigación II

Ensayo sobre de estética.

La obra de la cual este trabajo tomará referencia se titula Danaee, del pintor Gustav Klimt, obra creada en 1907, en óleo perteneciente a la etapa identificada como caleidoscópica, ya que el decorativismo y la diversidad de colores se adueñan de las telas. Las pretensiones de este trabajo son hacer una breve descripción de la pintura, específicamente del cuerpo, el rostro y el fondo de la obra, para después pasar a remitirnos a quien es y que representa Danae, en la mitología griega. Y comparar la representación de la belleza femenina en esta obra y las representaciones vituperativas que se tenían en contra de la mujer en la edad media y el barroco.

Gustav Klimpt nació en Baumgarten, en las cercanías de Viena el 14 de julio de 1862. Su padre se llamaba Ernst y su madre Anna Finster. Formaban una familia humilde que mudaba con frecuencia su domicilio al no poder pagar el alquiler. El matrimonio tuvo siete hijos. A la edad de catorce años, ya había dado señales de su talento y aplico a la escuela de artes y oficios de Viena. Junto con Franz Marchz quien también ingresó ese mismo año y su hermano Ernst Klimt ingresó un año más tarde; formaran la Compañía de Artistas poco tiempo después. Para 1881 los tres pintores ya habían superado la formación de la escuela, para así conformar su propio taller. Sus primeros trabajos eran las decoraciones de varios edificios importantes como la decoración del patio del Museum de Viena o de los techos del Palacio Sturnany en Viena y del balneario Carlsbad en Checoslovaquia. Al morir su hermano, la compañía de artistas ya no podía seguir, y después de tan solo dos años se disolvió, y fue aquí cuando klimt se entregó a su obra individual; ahora nombrado como uno de los máximos expositores del movimiento simbolista. La mañana del 6 de febrero de 1918 Gustav Klimt fallecía, a consecuencia de una neumonía.

En la obra titulada Danae, encontramos a una mujer con el cuerpo recogido, donde ella se abraza a si misma, se retrae, se encoge. La posición del cuerpo tiene toda la intención de denotar intimidad, individualidad y aunque la posición del cuerpo no muestra todas las partes del cuerpo, se muestra un solo seno, podemos observar la belleza de un cuerpo en la intimidad. Las piernas contraídas, las manos jugando, escondidas dentro de ella misma, son evidencias del momento de intimidad erótica.

El rostro de la mujer, es una de las partes mas cargadas de sensualidad, y erotismo, es donde la obra completa logra transmitirnos una explosión de intimidad. Los ojos cerrados, el rostro reclinado y la boca entreabierta, nos da la idea de que ella misma imagina, y recrea algo en su cabeza. Es el misterio de su rostro lo que crea la idea de una sensualidad que puede rebasar la obra misma, es aquello no dicho directamente, que asombra al espectador. Ese rostro que esconde un secreto, y en este particular ejemplo, esconde la razón de su placer, de su momento íntimo.

El juego de colores que conforma el fondo de la pintura es también muy importante, pues son los que marcan el movimiento de la obra; la explosión de tonalidades se vincula directamente con la explosión del placer, el camino que recorre el color al rededor de las piernas, la textura de colores que nacen a partir del sexo de la mujer, son el símbolo, o la materialización por medio del color, del placer que se ilumina con el movimiento de colores y figuras que conforman el fondo.

Pero esta mujer retraída solitaria y pasional ¿quien es? ¿Tiene algún referente con otra realidad, o simplemente fue producto de la imaginación del artista? Su nombre nos da la pauta. Danae. Dentro de la mitología griega Danae era hija de Acriso, el rey de Argos, al que el oráculo de Delfos había pronosticado que su nieto le mataría. Para evitarlo encerró a su hija en una torre de bronce pero, Zeus conoció la belleza que había allí encerrada, convirtiéndose en lluvia de oro para engendrar a Perseo, por lo que Acrisio encerró a su hija y nieto en un cofre y lo arrojó al mar. El cofre llegó a la isla de Céfiros donde fue recogido por Dictis, hermano del tirano Polidectes. Tal y como había predicho el oráculo, Perseo sobrevive y mata a su abuelo.

Pero en esta obra Klimt elude las referencias clásicas del renacimiento y el Barroco al presentarnos a la joven Danae de manera aislada, sin ninguna referencia espacial, rodeada de elegantes y decorativas que enmarcan su curvilínea silueta. Una vez que se contextualiza la obra, podemos asentir que este juego de colores son parte del momento de la seducción, recibiendo en su sexo la lluvia de oro que permitirá el engendramiento de Perseo, y no necesariamente la representación del placer. Las formas redondeadas y el color dorado aumentan el erotismo, centrando únicamente la figura desnuda de la mujer, desapareciendo toda referencia espacial y eliminando la sensación de perspectiva tradicional.

A lo largo de la historia del arte, podemos encontrar múltiples representaciones de la mujer, en las distintas épocas. En definitiva la figura de la mujer ha sido siempre asociada con el misterio, con una belleza y un poder tal, que a la vista del hombre lo han atemorizado, o lo han cautivado, esto no siempre ha dado pie a representaciones positivas de la mujer; como bien nos marca Umberto Eco en su historia de la fealdad “Entre la edad media y la época barroca, prospera el tema de la vituperatio contra la mujer, cuya fealdad manifiesta la maldad interior y el nefasto poder de seducción.”

Estas representaciones son relacionadas con la mentira, con la lejanía, con el misterio, con lo sublime que atormenta la no definitiva certeza de lo que una mujer posee en conocimiento, en sentimiento, en vivencia.

Podemos encontrar tres fases dentro de lo que se consideraría la fealdad de la mujer a través de la edad media, el barroco y el renacimiento: En la edad media las representaciones de la vejez en la mujer son recurrentes, esto es el símbolo de decadencia física y moral, por oposición al elogio canónico de la juventud como símbolo de belleza y pureza. En el renacimiento, la fealdad femenina se convierte mas bien en objeto de burla, se hacen elogios irónicos a los cánones estéticos dominantes; finalmente, en la época barroca se llega a una revalorización positiva de las imperfecciones femeninas como elementos de atracción.

Ciertamente que la obra analizada en este trabajo no responde a este tiempo, ni a estos parámetros de lo feo, sin embargo, es interesante contraponer la visión de ese misterio por lo femenino y como se ha expresado de maneras tan diversas; pues podemos encontrar obras como la Monalisa, o la misma Danae, pintura que expone a la mujer de una manera tan singular en su intimidad, seducida por algo mágico, y con la libre expresión que este momento le permite, podemos encontrar también obras como la de mujer grotesca, de Quentin Metsys, en la que se representa simple y llanamente a una mujer grotesca, o las descripciones literarias misóginas de lo femenino en Bocaccio, que hace referencia a un amor no correspondido, y se relatan los secretos de una mujer mayor que se maquilla, intentado esconder su fealdad y falsedad.

Las representaciones mencionadas son de distintos tiempos, y responden a tradiciones diferentes, sin embargo el escándalo por la sexualidad y sensualidad femenina, es lo que une y vincula estas representaciones, pues aun en tiempos de klimt (finales del siglo XIX), cuando la burguesía ya comienza a aceptar un poco mas los desnudos, eran altamente criticadas.

La representación de lo femenino a través del ojo masculino nos ha dejado una amplia obra, en que la figura de la mujer ha formado parte de la inspiración para las obras. Tanto en sentido de la belleza, como también de la fealdad. En este cuadro de Gustav Klimt, la sensualidad de la obra y lo que representa la figura de Danae en la mitología griega, rompió con la tradicional forma de representación, asilando e intimando a esta figura, sin mas pista de su contexto que el titulo de la obra. La carga emocional del cuadro y el rostro es lo que a mi mas me cautivó de la obra, la libertad de la que goza la mujer representada, y toda esta cuestión sexual; tema que esta por demás censurado, incluso en nuestros días.

Como conclusión puedo mencionar que la representación de lo femenino, casi siempre ha sido a través del ojo masculino, la duda seria ver como salen esas representaciones de lo femenino desde el ojo femenino mismo. La representación femenina con cargas altamente eróticas, siempre han sido escandalosas, y lo seguirán siendo, pues la percepción del cuerpo humano ha sido siempre tachada de pecado, o de censura. Sin embargo el arte nos puede hacer darnos cuenta que el cuerpo humano es algo mas que solo un medio para el pecado, es belleza, es expresión, es también corrupción y deterioro, pero es siempre nuestro cuerpo y la relación que tenemos con el, la aceptación o negación de las libertades que tengamos para con el.


Historia de la fealdad, Umberto Eco, Lumen, México 2007

http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/cuadros/12615.htm

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