IVÁN BERMÚDEZ AMADOR
TALLER DE INVESTIGACIÓN II
2° SEMESTRE
FAC. DE FILOSOFÍA DR. SAMUEL RAMOS MAGAÑA
U.M.S.N.H.
El Wittgensteinianismo y Marxismo, aunque no se perciba a primera vista, podemos establecer relaciones de contenido equivalentes, a pesar de su aparente especificidad y contexto histórico-social en el que surgen y se desarrollan acerca del lenguaje.
Lejos de ser excluyentes, los marcos conceptuales formados desde diferentes metodologías, modos, enfoques, y en fin estructuras internas, resultan admirablemente complementarios y consistentes uno con el otro, a pesar de su ámbito de depliege de ideas.
Al confrontar o contrastar estas dos concepciones (Histórica y filosófica) de la problemática del lenguaje, se puede ubicar en la PRAXIS, la variedad de coincidencias que tienen estos dos sistemas de pensamiento que, sin negarlo tienden constantemente a tratar de objetivar y sustentar sus argumentos , no solo bajo enfoques estrictamente académicos sino tambien por sus usos o utilidad, instituyendo de antemano un marco conceptual, que como lo dice Wittgenstein en el Tractatus: permita la comprensión científica de los fenómenos en el ámbito de la práctica, por ejemplo: el Prefacio a la Critica de la economía política de Carlos Marx , donde se fundamenta un espectro teorico para la transformación de la sociedad que incluye el uso estricto de términos como por ejemplo : burgesia y propiedad privada , que a la manera de el Tractatus resultara ser esa red especial para atrapar lo hechos del mundo o en todo caso, elaborar descrpciones de la realidad.
Esto nos conduce a cuestionar, si se puede atribuir verdad objetiva al pensamiento humano.
Con las cuatro premisas o condicionantes de la producción de la conciencia, el lenguaje se pude definir como: conciencia practica real que existe tambien para los otro hombres y que por tanto empieza a existir para sí misma, nace, como la conciencia: de la necesidad, de los apremios del intercambio con los demás hombres. (Marx-Engels. Ideología Alemana).
De acuerdo con esto la cuestión de que algo sea verdad o falsedad se resuelve objetivamente en la práctica, y no por medio de especulaciones, (no significa esto que Marx y Engels aboguen por una teoría pragmatica de la verdad) y esto en términos de Wittgenstein no es más que la teoría de la redundancia: Las proposiciones del bicondicional son en el fondo una y la misma proposición expresada en modos distintos. De ahí que la comprensión y aplicación de la noción de verdad no pueda surgir más que como subproducto natural de la aplicación y la comprensión de proposiciones, es decir, del manejo normal del simbolismo, del lenguaje. La noción de percepción está íntimamente ligada al de la Praxis. Dándose así cuenta de lo fútil que significa la elaboración de una teoría filosófica, Wittgenstein desafía todo esfuerzo encaminado en esa dirección sabiendo que no puede ser más que el producto de graves incomprensiones de “la lógica de nuestro lenguaje”.
Al respecto de esto, Marx refiere en su Tesis 2 sobre Feuerbach en la cual asevera que la controversia acerca de la realidad o no realidad del pensamiento –la cual está aislada de la práctica – es una cuestión puramente escolástica. Y las similitudes siguen aumentando a pesar del descuido por parte del academicismo filosófico embuido en su lingüística enajenante.
Cabe señalar todavía los estudios realizados por éste acerca del concepto de enajenación del trabajo que alcanza las esferas más abstractas de la sociedad (la filosofía) y del individuo como miembro de dicha entidad. Es pertinente señalar que una actividad enajenante es aquella cuyo resultado es ajeno o extraño al productor real y que se convierte en algo que no solo el no controla, sino al contrario, en algo que se le impone. Y que desacuerdo con Wittgenstein la característica general del discurso filosófico es su ser superfluo al tratarse de un lenguaje ocioso que no sirve para nada.
La intención de exponer en estas líneas, los esfuerzos intelectuales de dos grande pensadores: Marx y Wittgenstein, es solo ubicar en espacio y tiempo la cantidad y calidad de argumentos significativos, que permitan la transformación, aunque sea solo teóricamente, es decir, de la especulación sobre la producción , utilización, dificultades y estructuras del lenguaje, mediante aproximaciones filosóficas como son el estudio lógico, y epistemológico de la lengua (Wittgenstein) o Históricas: la transformación de las relaciones que tiene el trabajador directo con los medios de producción , es decir la revolución de la estructura capitalista por una socialista (Marx).
Es claro que la motivación de Wittgenstein es destructiva y elucidatoria enfrentadose a los pesado-problemas de la filosofía (palabras de Wittgenstein) esforzándose por desmantelarlos de una vez por todas; y la de Marx critica y evaluativa de la sociedad y sus producciones (el lenguaje) en general, en función de las necesidades practicas de la vida social.
En conclusión el apoyo mutuo analizado, claro esta, a grosso modo de estas dos posturas, implica solo delimitar las diferencias que tienen y sus posibilidades de enunciamiento es decir de las formas lingüísticas en que se expresan.

Que tal Iván, el aspecto que manejas hacerca de la practisidad comunicable o no, me resulta ampliamente relevante, ya que me da un enfoque de un lenguaje que se hace y aplica desde y para la sociedad, un lenguaje fáctico revolucionario, un lenguaje existente, y que no se había abordado.
ResponderEliminarMariano