lunes, 26 de abril de 2010

Sentido Como Vivificación Del Lenguaje

Ensayo Taller de la Investigación
"Sentido como vivificación del lenguaje"
Por: Gerardo R. Flores Peña.
Tesis Fundamental: el lenguaje no puede clarificar al concepto, el concepto es oscuro en sí y escapa a la explicitación lingüística. A la explicitación lingüística se le conoce como sentido. El sentido es múltiple.
Hay en el lenguaje más que significados y significantes, las palabras no son sólo acercamientos conceptuales elaborados por la mente para referirse a los objetos, tampoco son solamente históricos acuerdos de distinción entre cosas parecidas. La palabra misma es una entidad conceptual imprecisa, como dice Deleuze, “es difícil delimitar los alcances de la palabra”(1) . Hay varias razones para pensar que el lenguaje da respuesta del mundo, que es reflejo de la interacción de la mente con el mundo, más eso no es del todo cierto. En el siguiente ensayo dilucidaré desde la lectura del filósofo francés, Gilles Deleuze las 4 mitologías entorno al lenguaje:
1)El lenguaje es un acuerdo social: la edad media y el nominalismo filosófico trajo al mundo, quizás ya desde el Cratilo, la idea errónea de que un lenguaje es enteramente cultural, que es elaborado en un marco histórico determinado que lo define. Eso no es del todo cierto, la cultura misma es respuesta del lenguaje, el lenguaje es la estructuración de cualquier tipo de cultura. ¿Por qué? Hay en el lenguaje, o mejor dicho, debajo de él, una idea prevaleciente de incomunicabilidad entre los individuos. Es cierto que los individuos son social y culturalmente determinados, pero también es cierto que el individuo es más que condiciones sociales, para que el individuo se desenvuelva en una cultura debe haber ya una serie de patrones referenciales que él acepta o rechaza, pero éstos patrones no son culturalmente aceptados. A éste Gilles Deleuze lo nombra, Plano Ideático(2), que no es un plano metafísico sino mental donde los individuos depositan sus referencias del mundo, donde depositan su misma inteligencia, y la inteligencia es la extensión particular de ese plano, la capacidad del individuo para navegar en ese plano. Pero el plano ideático no genera al lenguaje, el lenguaje permite a cercarse al plano ideático aunque ese plano es fundamento de todo lenguaje.
2) El objetivo del lenguaje es la enunciación: en una tradición occidental y por lo tanto griega, nuestro lenguaje silábico y gramaticalmente lineal tiende a acercarse a los conceptos mediante la enunciación de su estado. S es P. Pero Deleuze, al igual que Lévinas, se aparta de ésta idea, lo enunciable, es decir, el ser de cada cosa o el ser que se manifiesta en cada cosa no es más que un mecanismo mental para acercarse a las cosas. El lenguaje hace una superposición inexplicable para esa enunciación, la poesía. Donde S ya no es P, sino que S se yuxtapone a P confundiéndose con él, evitando la diferenciación, así mediante la poesía, y a diferencia del pensamiento el lenguaje no remite al ser, sino remite a las relaciones intrínsecas de las figuras mentales, porque ni la poesía ni el lenguaje hablan del mundo, sino se remiten a él, lo utilizan como pretexto para interrelacionarse.
3)El significado es universal: desde las reflexiones Aristotélicas nos ha llegado una mitificación que afortunadamente la poesía y en general el arte contemporáneo se han encargado de desmentir: los conceptos universales. Es decir, que la mente pueda elaborar relaciones lingüístico-empíricas que puedan contener toda una realidad objetiva. Para ser más claros, que las palabras tengan un sentido preciso, lógico y válido. Deleuze dice lo siguiente: “Nunca encontraremos el sentido de algo (fenómeno humano, biológico o incluso físico), si no sabemos cuál es la fuerza que se apropia de la cosa, que la explota, que se apodera de ella o se expresa en ella. Un fenómeno no es una apariencia ni tampoco una aparición, sino un signo, un síntoma que encuentra su sentido en una fuerza actual.”(3) Toda la filosofía se transforma entonces en una sintomatología y una semiología. Las ciencias son un sistema sintomatológico y semiológico. A la dualidad metafísica de la apariencia y de la esencia, y también a la relación científica del efecto y la causa, Deleuze opone la correlación de fenómeno y sentido. Cualquier fuerza es apropiación, dominación, explotación de una porción de realidad. Incluso la percepción en sus diversos aspectos es la expresión de fuerzas que se apropian de la naturaleza. Es decir que la propia naturaleza tiene una historia. En general, la historia de una cosa es la sucesión de las fuerzas que se apoderan de ella, y la coexistencia de las fuerzas que luchan para conseguirlo. Un mismo objeto, un mismo fenómeno cambia de sentido de acuerdo con la fuerza que se apropia de él. La historia es la variación de los sentidos, es decir “la sucesión de los fenómenos de sujeción mas o menos violentos, más o menos independientes unos de otros”(4). El sentido es pues una noción compleja: siempre hay una pluralidad de sentidos, una constelación, un conjunto de sucesiones pero también de coexistencias, que hace de la interpretación un arte.
“Cualquier subyugación, cualquier dominación equivale a una nueva interpretación.” (5)
4) El sentido es universal: de nuevo las ciencias del lenguaje y la enunciación como la gramática, la lógica y la retórica tienden a pensar que el sentido no es más que una referenciación lingüística de un concepto a una realidad concreta o ficticia pero que siempre tiene necesidad de demostrabilidad. Confieren esta macabra característica incuso a la poesía misma, haciéndola distorsionadora del sentido, como si ya hubiera una realidad dada y cognoscible que alterar y la poesía partiera ya de un sentido estricto para multifurcarse. Pero de acuerdo a Deleuze está dualidad realidad-irrealidad en el que se juega el sentido es menos que mera apariencia, es más soberbia de la llamada razón objetiva o natural que no ha logrado ser superada por la ciencia. La filosofía no se comprende mientras no se tenga en cuenta su esencial, el pluralismo. Y a decir verdad, el pluralismo (también llamado empirismo) y la propia filosofía son la misma cosa. “El pluralismo es el modo de pensar propiamente filosófico, inventado por la filosofía: única garantía de la libertad en el espíritu concreto, único principio de un violento ateísmo.”(6) Los Dioses están muertos; pero se han muerto de risa al oír decir a un Dios que él era el único. ¿No es precisamente esto la divinidad, que haya dioses, que no haya un único Dios?(7) Y la muerte de aquel Dios, que decía ser el único, es en sí misma plural: la muerte de Dios es un acontecimiento de sentido múltiple. Por eso Deleuze a través de su lectura de Nietzsche no cree en los ≪grandes acontecimientos≫ ruidosos, sino en la pluralidad silenciosa de los sentidos de cada acontecimiento. No hay ningún acontecimiento, ningún fenómeno, palabra ni pensamiento cuyo sentido no sea múltiple: Algo es a veces esto, a veces aquello, a veces algo más complicado, de acuerdo con las fuerzas (los dioses), que se apoderan de ello. Hegel quiso ridiculizar el pluralismo, identificándolo con una conciencia ingenua que se contentaría con decir: ≪esto, aquello, aquí, ahora≫ -como un niño tartamudeando sus más humildes necesidades-. En la idea pluralista de que una cosa tiene varios sentidos, en la idea de que hay varias cosas, y ≪esto y después aquello≫ para una misma cosa, observamos la más alta conquista de la filosofía, la conquista del concepto verdadero, su madurez, y no su renuncia ni su infancia. Porque la evaluación de esto y aquello, el delicado acto de pesar las cosas y los sentidos de cada una, la estimación de las fuerzas que definen en cada instante los aspectos de una cosa y sus relaciones con las demás, todo aquello (o todo esto) revela el arte más alto de la filosofía, el de la interpretación. “Interpretar, e incluso valorar, es pesar. La noción de esencia no se pierde en ello, sino que adquiere una nueva significación; porque todos los sentidos no vienen a ser lo mismo. Una cosa tiene tanto sentido como fuerzas capaces de apoderarse de ella. Pero la propia cosa no es neutra, y se halla más o menos en afinidad con la fuerza que actualmente la posee”(8). Hay fuerzas que sólo pueden apoderarse de algo dándole un sentido restrictivo y un valor negativo. Se denominará esencia, contrariamente, entre todos los sentidos de una cosa, a aquel que le da la fuerza que presenta con ella mayor afinidad. Así, en un ejemplo que a Nietzsche le gusta citar, la religión no tiene un único sentido, ya que sirve sucesivamente a fuerzas múltiples. Pero, ¿cuál es la fuerza de mayor afinidad con la religión? (¿Cuál es aquella en la que ya no se sabe quien domina, dominando ella misma a la religión o la religión dominándola a ella?) ≪Buscad H≫. Todo esto para todas las cosas sigue siendo cuestión de peso, el arte delicado pero riguroso de la filosofía, la interpretación pluralista.
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(1)

(1) DELEUZE, Gilles. “La Lógica del Sentido”. Pág 129. Ed. Anagrama. Barcelona 2000.
(2) Concepto que a parece repetidas veces en la Lógica del Sentido pero que el autor aborda co más profundidad en sus cursos impartidos entre 1967-1969. Recopilados por Ariel en “Sobre Sentidos y Pluralismo”.
(3)DELEUZE, Gilles. “Nietzsche Y La Filosofía” Pág 22. Ed. Paidós, Barcelona, 2000.
(4) Idem.
(5) Idem.
(6) DELEUZE, Gilles. “Foucault”. Pág. 34. Ed. Paidós, Barcelona 1998.
(7)Pregunta que es la tesis fundamental de Deleuze en su libro: “Nietzsche y la Filosofía”.
(8)DELEUZE, Gilles. “Nietzsche Y La Filosofía” Pág 33. Ed. Paidós, Barcelona, 2000.

1 comentario:

  1. Me gusto tu trabajo, yo soy partidiario sobre el aspecto de: Pluralismo, pienso que es el dialogo por exelencia, la conclusión me parece bastante desisiva y contundente.

    Mariano.

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