Tsuri Chávez Gómez
Sección 02
Taller de investigación II
Filosofía del lenguaje.
Basado en el apartado ¿hasta que punto el lenguaje preforma al pensamiento? Pag. 195-201, verdad y método II de H. G. Gadamer.
El lenguaje es una herramienta básica para nuestra comprensión y relación con el mundo, es un medio por el cual podemos reflexionar, dialogar y establecer acuerdos con las demás personas. Esta convención llamada lenguaje junto con sus significados e interpretaciones lingüísticas, son materia de estudio de la filosofía del lenguaje. Pero, ¿acaso será el lenguaje lingüístico el único que puede brindar al ser humano la capacidad de pensamiento, la capacidad de comprensión del mundo y así permitirle relacionarse con éste?
Indudablemente el lenguaje es parte de nosotros, desde nuestra autocomprensión, hasta nuestra relación con el mundo, y nuestras expresiones acerca de él. Es la convivencia de la mente con la palabra; esta convivencia (como dice H.G. Gadamer en verdad y método II) abre el diálogo, la reflexión y los propios juicios, con nosotros mismos, en primera instancia, y con los otros, una vez que se comprende que el pensamiento es un diálogo interminable, inagotable, que no lleva a nada definitivo, pues su carácter de duda y objeción lo mantienen en constante actividad. Por lo que a medida que nuestro lenguaje se desarrolla también lo hace nuestra capacidad de comprensión de la realidad.
Nuestra experiencia lingüística, carga muchos supuestos que tiene el lenguaje por la cantidad de conceptos prefigurados, que nos son heredados. Esto da en gran medida la pauta para establecer los significados y las interpretaciones acerca de la realidad, misma que se afirma con las prácticas sociales. Es aquí donde formamos nuestras ideas políticas normativas, y estas experiencias concretas con el trabajo son las que dan una autocomprensión, con nuestro dialogo interno, es decir pensamiento.
Estas prácticas reafirman nuestra capacidad crítica, pues el hecho de movernos en un diálogo lingüístico prefigurado, podría suponer que impide la reflexión; contrariadamente, en una comunicación con los demás, en la interacción que se pueda dar en cualquier medio, se abre el reto de superar todas estas convenciones abriendo nuevas experiencias de diálogo con los otros.
La experiencia humana se ve atravesada por el lenguaje, mismo que cristaliza al pensamiento por medio de la palabra, y así nos permitimos hacer los juicios pertinentes en busca de la vieja intención de la norma social. Pero el aprendizaje por medio de la experiencia humana es múltiple, y si tomamos en cuenta que llegar a la generalización de los conceptos es una acumulación de las experiencias, entonces la experiencia lingüística es tan solo una de las múltiples experiencias que pueden desarrollar al pensamiento.
Aunque la palabra sea en última instancia la traductora de todo dialogo interno (pensamiento), hay otro tipo de experiencias complementarias del hombre, que no necesariamente parten de la palabra para su expresión. Estas son: la pintura, la fotografía y la música, son también un medio por el cual el ser humano puede tener cercanía con otro tipo de lenguaje, y así concebir el pensamiento.
Este tipo de experiencias son complementarias a la lingüística. Son otro medio de expresión de esas opiniones propias, y juicios de la realidad. Toda esta nueva experiencia que permiten las imágenes, dan al pensamiento otra dimensión de conocimiento, aprendizaje y representación. Abren un camino distinto a la comprensión, e invitan a todo el mundo a ser parte de esta concepción. Es un lenguaje, que al no tener la barrera de un idioma, puede ser comprendido y juzgado por un mayor número de personas. Incluso es una opción abierta para personas con discapacidad, que no puedan escuchar un leguaje, pero si lo pueden percibir por otro sentidos.
Algo que es necesario para la comprensión de cualquier tipo de lenguaje, así sea escrito, o sea una imagen, debe de pasar por un proceso de interpretación, un proceso de traducción de eso que se nos esta presentando. Una traducción en el sentido de hacer común, de poner en mi leguaje esta experiencia representada, de dar una explicación para comunicar el significado de esta interacción con el fenómeno. Este proceso de traducción implica un proceso de conocimiento y de acercamiento, implica una contextualización de lo que se nos presenta.
La pretensión de universalidad lingüística como participe en el pensamiento y su desarrollo, no implica que se de por hecho un compendio de textos interminables, con pretensiones de abarcarlo todo, y sin derecho a la crítica. Los cuales tengan que ser aprendidos por todos para el entendimiento del mundo y solo con este montón de reglas tener la opción medida de relacionarnos con el mundo. Considerar esto seria malentender el lenguaje. Y determinar al pensamiento a tan solo unas pocas opciones de racionalizar en realidad casi nada. Pues todo seria un compendio de reglas.
El leguaje tiene la capacidad y la virtud de ser una fuerza generativa, creadora, incluyente de múltiples formas de experiencias, para desarrollar el pensamiento, y dar significado a nuestra realidad. La capacidad de replantear una y otra vez los conceptos, por medio del dialogo, ya sea interno o son los otros, es una virtud que el nos brinda la palabra. Y si bien el lenguaje es el medio por el cual nos expresamos en mas de una forma, la palabra es la traductora final, por la cual, incluso cualquier emoción, o sensación, es comprendida por el pensamiento.

Tsuri: Me gusto tu trabajo, principalmente por la contemplacion que muestras hacia las diversas formas de comunicación en el ser humano.
ResponderEliminarMAriano.